El trabajo en equipo suele ser complejo porque está influido por numerosos factores: la institución, la administración, la carga de trabajo, los horarios de los profesionales o incluso la problemática de los usuarios.
La regulación de equipo permite hablar del funcionamiento del equipo, analizarlo y realizar ajustes para mantener o recuperar una cierta armonía.
Es una manera de prevenir el sufrimiento en el trabajo, los conflictos relacionales importantes y, sobre todo, el burn-out.